Living in Oneness

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Alexis's Maraton Diksha en San Cristóbal, Chiapas, México

Queridos,

Desperté el domingo 22 de mayo en San Cristóbal, en el estado de Chiapas en México, con una visión de Bhagavan de que ese día tenía que dar dikshas a mil personas, así que fui a buscar un lugar en el pueblo donde sentarme a hacerlo. Después de caminar durante una hora, esperando que él me guiara, encontré una cruz gigante en una plaza en frente de la catedral con cuatro escalones en la base y sentí que ese era el lugar perfecto, ¡era mágico! (Es la primera vez que hago algo así, ¡sentarme al aire libre y ofrecer dikshas al público!)

La mente me dijo, "¡Pareces un actor callejero!" y yo le respondí "cállate, ¡es algo muy diferente!" Entonces empecé a dar dikshas, ¡les di a casi 1600 mexicanos, algunos de ellos indígenas, y extranjeros durante los siguientes cuatro días! Trabajé sin parar desde las 11 de la mañana hasta las 11 de la noche, y ¡no me canse! Solo tomé jugo de naranja natural durante todo el día; no comí nada hasta que terminé por la noche.

La mayoría de las personas que recibieron diksha, la energía Divina, eran mexicanos, y aproximadamente un 20% eran turistas provenientes de Italia, Holanda, Alemania, Francia, Suiza, Grecia, Japón, Canadá y los Estados Unidos, así que la Gracia de Bhagavan, se recibió de manera muy internacional aquí en México. ¡Se mostraron muy agradecidos y querían que continuara mas días!, así que decidí continuar algunos días mas. Les expliqué que Dios les daba su energía divina a través de mis manos para que recibieran amor y paz.

Lo único malo fue que el domingo, el primer día, fue un día hermosísimo, tan soleado que me quemé los brazos (por la posición de dar diksha) y la cara; no me había dado cuenta (realmente no estuve en el cuerpo durante todo el día) y ¡me duele mucho! Con esto aprendí que debo tener más cuidado y ponerle más atención a las necesidades del cuerpo físico. El domingo a las seis de la tarde vino un hombre del ayuntamiento para ver qué estaba haciendo con tanta gente alrededor y me dijo que tenía que terminar en media hora porque no tenía permiso para hacer eso. Dijo que lo único que tenía que hacer era ir a la oficina municipal a solicitar un permiso y pagar una cuota para obtener una licencia. Le expliqué que ya había hablado con los de la oficina de turismo y que ellos me conocen y entonces sentí que todo estaba bien. No le pareció suficiente y me pidió que terminara en 30 minutos y le dije que así lo haría. Al cabo de 10 minutos regresó con otro hombre a quien horas antes le había dado diksha (cuando le di diksha yo no sabía quién era) y ambos me dijeron que podía quedarme cuanto quisiera y que los disculpara por el malentendido. ¡Gracias, Bhagavan! ¡Me encanta verlo trabajar!

Durante todo el día tuve puesto el Moola Mantra en el estéreo y la gente comentó que le agradaba la música.

Quiero señalar que fue un milagro que durante estos cuatro días en plena temporada de lluvias en San Cristóbal, ¡no llovió ni una sola vez mientras estuve en la Cruz dando dikshas! ¡Desde mi llegada ocho días antes hasta aquel domingo en que empecé en la cruz estuvo lloviendo todos los días!

En las tres primeras fotos se puede ver el cielo tan negro sobre la catedral y alrededor, pero bajo la cruz seguía soleado. ¡Fue una maravilla que en la oficina de Bhagavan el sol siguiera brillando a pesar de todo! He de admitir que recé para que por favor no lloviera donde yo estaba para poder quedarme ahí y no tener que irme a otro sitio.

Al día siguiente, lunes 23 de mayo, regresé a la cruz de la Plaza de la Paz para seguir compartiendo la Gracia y cuando la energía estaba en su plenitud, un policía vino a pedirme el papel del permiso. Le dije que no tenía y le expliqué que el día anterior dos personas del gobierno me dijeron que podía quedarme cuanto quisiera sin permiso por escrito, pero no le bastó la explicación y me pidió que lo acompañara a la oficina a pedir el permiso.

En ese momento la gente se empezó a molestar porque querían recibir su “energía divina de sanación” y le dijeron al policía que me dejara en paz porque estaba haciendo algo muy hermoso y querían que continuara. La multitud le dijo: “No está haciendo nada malo, ¡por favor déjela continuar!, ¡déjela en paz!” El policía empezó a discutir con la gente y la gente gritaba y me defendía, y la discusión se intensificó hasta que intervine pidiéndoles que por favor dejaran de pelear ¿No es increíble? ¡Fue muy bonito ver a la gente tratando de ayudarme y defender la gracia divina! Lo triste fue que sucedió en un momento muy inoportuno porque entonces había alrededor de 150 personas y la gracia era increíblemente intensa. Le pedí al policía que fuera por el señor del ayuntamiento que me había dado permiso el día anterior y se fue a buscarlo.

Seguí dando dikshas y pasaron diez minutos cuando llegó un señor del ayuntamiento ya mayor (muy identificado con la mente ancestral) y me dijo que terminara (nadie sabía quienes eran los dos hombres que me habían dado permiso el día anterior), así que fui con él mientras la gente cuidaba mis cosas hasta que regresara. Fui con el director de turismo y se portó muy amable y comprensivo, me dijo que no había ningún problema por que trabajara en ese sitio pero que tenía que ir con el señor Oscar para que me diera el permiso. Fuimos a su oficina pero nos dijeron que llegaba a trabajar ¡hasta las seis!; entonces era la una de la tarde. Al señor mayor le dio gusto porque no quería que estuviera trabajando bajo la cruz. Me pidió que regresara a las seis y le pregunté si no había alguien más que me pudiera dar el permiso para no perder cinco horas pero me contestó que no. Le di las gracias y me despedí (sabiendo que tendría que haber alguien más que pudiera ayudarme). Le pedí a Bhagavan que me guiara.

Cuando salí de la oficina, un policía (que me parece fue uno de los ocho que habían recibido la Gracia el día anterior) me dio el nombre y la dirección de un señor que me podía dar el permiso. Les recé a Amma y Bhagavan y encontré al funcionario en aquel lugar, a un kilómetro de distancia. Media hora más tarde, después de haberle dado diksha al funcionario (su nombre es José) y a su personal, recibí el permiso del gobierno para permanecer tres días más en la Plaza de la PAZ (¡hasta ese momento supe que así se llamaba la plaza porque estaba escrito en el permiso!)

Después de que me dieron el permiso continué dando dikshas a todos los empleados de gobierno del edificio y todos me lo agradecieron muchísimo.

Al terminar regresé a la cruz de la plaza y di dikshas durante 3 días más. Primero les pedía a las personas que se conectaran con su corazón, que sintieran lo que había en su corazón en ese momento y después les daba la diksha. Fue una de las mejores y más hermosas experiencias de mi vida, incluso ahora se me salen las lágrimas al compartirlo con ustedes.

Los mexicanos son de mente y corazón abierto y veneran profundamente a DIOS. Algunos llevaron a toda su familia, con todo e hijos y abuelos para que recibieran la gracia, porque les expliqué que cuando en toda la familia hay paz y amor, la transformación se da más fácilmente. Cuando les preguntaba a los niños si podía tocarles la cabeza, me decían “sí, por favor”. Muchos hombres me confesaron que eran alcohólicos y que trataban mal a sus esposas y que querían cambiar. Me conmovió mucho su sinceridad, cómo se abrían y me contaban acerca de sus problemas, incluso me hablaban de sus amantes y de su confusión. La mayoría decían que tenía mucha tristeza en el corazón. También fueron muchos jóvenes adolescentes que parecían pandilleros a recibir la gracia, reconocieron que eran muy malos y querían ayuda. Me sentí honrada de ser un instrumento divino para ayudarlos a transformarse.

Tenía una caja con volantes en ingles y en español con información acerca de las dikshas, la dirección de mi sitio Web y mi número de teléfono celular. Mucha gente era de escasos recursos e incluso los más pobres me dejaban por lo menos un peso como agradecimiento, ¡para ellos es casi como un dólar estadounidense!

Muchos policías fueron por su propia voluntad a recibir diksha, fueron de uno por uno; mi próximo reto es ir con el director de la policía y organizar una sesión de dikshas para los 350 elementos de la policía, ¡deseadme suerte!

¡Siento que podría seguir así eternamente! Si es necesario para llegar al mayor número posible de gente, estoy dispuesta a hacerlo con gusto.

Espero poder seguir compartiendo la Gracia de Bhagavan aquí en Chiapas y ojalá él ayude a que se resuelvan los problemas entre los Zapatistas y el gobierno.

Cuando termine aquí, me iré a las ruinas de Palenque y daré Diksha allá, le pregunté a la gente del ayuntamiento si necesitaba un permiso para hacerlo y me dijeron que no tendría ningún problema. Me permitieron quedarme a dar dikshas bajo la cruz todo el tiempo que quisiera, ¡sin necesidad de tener un permiso por escrito!

¡ME ENCANTA VER TRABAJAR A BHAGAVAN! ¡Siempre es una maravilla!

Amor y Gracia para todos**

Alexisji

 

El permiso de Gobierno para dar Diksha en La Plaza de PAZ por 3 dias mas

This woman in the last 3 photos was completely gone after the Diksha I felt sad to have to ask her to sit as I knew that I would bring her out of her state a bit so that I could continue with others...